Mordheim: Crónicas de la Umbra

[Mordheim] Crónicas de la Umbra: primera sangre.

¡Empezamos nuestra campaña de Mordheim! Los seis jugadores tenemos listas nuestras bandas e iniciamos la temporada uno.

Mi primer rival: los Desolladores de Almas de Kyam, con su magíster Nikolas Tzasaven a la cabeza.

¿Queréis saber lo que ocurrió? Seguid leyendo…

 

Crónicas de la Umbra. Tomo II. Capítulo I.

 

Kyam y yo comenzamos determinando aleatoriamente en qué zona de Mordheim nos íbamos a enfrentar y con qué escenario. Nos salió la zona de la antigua prisión (lo que quería decir que los eventos aleatorios podían incluir reos poco amistosos) y el escenario nueve, Ataque Sorpresa. Una vez lo leímos, tiramos un dado cada uno y yo gané, eligiendo atacar (no me gustaba la idea de que mi banda anduviera desperdigada y con parte de sus efectivos fuera del campo de batalla).

Mi suposición demostró ser acertada (y la de mi rival también) cuando, con una serie de tiradas bastante malas, la banda de Kyam quedó completamente en reserva menos su magíster, Nikolas Tzasaven, y Graknar, el hombre bestia, que ejercía de escolta de su líder.

Mi banda entró por uno de los lados y los primeros turnos fueron una carrera constante hacia los dos miembros de la banda rival, que lógicamente se retiraban hacia el lado opuesto a la espera de refuerzos. Estos llegaron en forma de los mutantes Hans (cola de escorpión) y Kevin (tentáculo) por mi flanco derecho. Un turno más tarde, Nikolas escuchó detrás de él los enfervorizados cánticos impíos de los Desolladores, los hermanos del culto. Sin embargo, faltaba por aparecer el miembro más potente en cuerpo a cuerpo de su banda: la Muerte, el poseído.

Viendo que estaban algo aislados del resto, mi vampiro, dos de mis desechos y un necrófago se dirigieron hacia los dos mutantes del lado derecho, mientras el resto de mi banda enfilaba hacia el grueso de los Desolladores de Almas que ahora plantaban cara. Wolfgang y el necrófago fueron los primeros en alcanzar al enemigo; yo quería que el primero cargara al mutante de la cola de escorpión, ya que representaba un peligro mayor para los miembros de mi banda pero no para él (gracias a su Inmunidad a Venenos), pero Kyam había situado astutamente a Kevin para interceptar la carga, así que lo tuve que trabar con el mutante tentaculado que me hacía perder un ataque. El necrófago sí pudo cargar a Hans.

“Bueno, aunque palmo un ataque voy a 3+ para impactar y a 2+ para herir; malo será que no lo despache rapidito y pueda ir a reforzar el ataque principal”, pensé para mí. Famosas últimas palabras. En una muestra de absoluta incompetencia (o magistral uso de un tentáculo por parte de Kevin, vaya usted a saber), ya adelanto que mi vampiro estuvo tres turnos seguidos sin impactar siquiera y se quedó totalmente estancado. Así no vas a tener contento a Vlad, chavalote 🙁  Por otro lado, el combate entre el necrófago y el mutante Hans quedó en punto muerto al no causar heridas ninguno de los contendientes.

En el centro de la mesa, Graknar el hombre bestia cargó a uno de los Roehuesos (necrófagos), Nikolas utilizó su hechizo Alas de Oscuridad para volar por encima del resto y trabarse con Thanatos, uno de mis Desechos, y los hermanos del culto corrieron hacia delante para cubrir a su líder y unirse al combate en el siguiente turno. Sin embargo, los dioses del Caos, veleidosos como son, no favorecieron a Kyam: Graknar no consiguió hacerle nada a mi necrófago y sufrió una herida en respuesta; el Magíster del culto sólo consiguió derribar a su enemigo.

Para añadir más sal a la herida, el poseído de Kyam por fin se dignó a aparecer… por mi lado de la mesa, bastante lejos de las dos reyertas en juego. Otro que tampoco se iba a ganar ninguna medallita.

Y entonces, sin redoble de tambores ni un whatsapp ni nada, llegó “el turno”. Con un vampiro incapaz de impactar a 3+ y mi banda en posición, los elementos más humildes de la Umbra demostraron de qué pasta estaban hechos. Se arremangaron (los necrófagos no, que van casi en bolas 😉 ), se escupieron en las palmas de las manos y se liaron a palos. Los desechos Deimos y Phobos cargaron a los mutantes Kevin y Hans, respectivamente. Uno de mis Roehuesos cargó a un hermano y el otro al Magíster del Caos, al igual que Lisbeth, mi Nigromante, mientras el despojo Thanatos se levantaba del suelo.

Las tortas empezaron en el flanco derecho con el combate del maldito mutante Kevin, que volvió a salvarse de la muerte (mi vampiro, como ya he dicho antes, siguió sin impactar; debía tener la alabarda cogida por la hoja) y me hizo imprecar en varios idiomas desconocidos para los filólogos. Pero a partir de aquí la cosa cambió a mejor. Phobos, el Desecho que había cargado a Hans (el mutante de cola de escorpión), ignoró que en su perfil de atributos pone HA2 y lo despachó al instante con una puñalada de daga bien colocada. Un gusto oigan.

En la zona central, los necrófagos Roehuesos no dejaron títere con cabeza. Ante la atónita mirada de Kyam, Graknar y el hermano del culto quedaron fuera de combate merced a unas tiradas de escándalo. Lisbeth intentó igualar la faena matando a Nikolas Tzasaven, pero no consiguió superar las defensas de su rival. Sin embargo, el tercer necrófago Roehuesos no quería ser menos que sus compañeros y le metió un crítico al bueno de Nikolas que lo dejó en el suelo con la misma consciencia que un perchero (aturdido, vamos); en estas, el recién levantado Thanatos pensó que estaba feo dejar así al pobre hombre y le asestó un mazazo en la nuca que le envío al otro barrio sin tener que tirar ni un dado.

En esas, con cuatro bajas y sin líder, los Desolladores de Almas se agarraron los faldones y tomaron las de Villadiego, dejando a la Umbra vencedora.

 

Fase post-partida.

La “excelente” racha de Kyam no iba a terminar ahí. Ni mucho menos. Aparte de una tirada de exploración realmente baja, al tirar en las tablas de héridas resultó que nuestro ilustre magíster Nikolas Tzasaven había pasado a mejor vida y que Hans, el mutante con cola de escorpión, había sido vendido como luchador de pozo. En el posterior combate gladiatorial, recibió más que una estera y murió. Dos héroes muertos en la primera escaramuza dejaba a la banda de Kyam francamente mermada, con un Kevin como líder (¡maldito tentáculo!).

Por mi parte, dos de mis desechos subieron atributo (Liderazgo, caca) y la exploración me reportó los suficientes beneficios como para reclutar a mi habitual colaborador en estas lides… Grog, guardaespaldas ogro. Jijiji…

 

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Un comentario en “[Mordheim] Crónicas de la Umbra: primera sangre.

  1. Una mañana fantástica y una partida divertidísima, pero menudo horrible comienzo!!!! 🙂 🙂

    Aún estoy tratando de encontrar qué es lo que hice mal o cuál de mis actos ofendió a los oscuros Dioses.

    La partida transcurrió tal cual os ha comentado Javi. Empecé huyendo de la Umbra con lo poco de mi banda que tenía en mesa, esperando la llegada del resto de mi banda para poder contraatacar. Todo iba bien, excepto que mi poseído estaba de picnic, y tras colocar a varios de mis guerreros a distancia de carga e interponer a Kevin (Y su tentáculo que quita un ataque) en el camino del vampiro de Javi, me preparé para recoger los frutos . Esperaba que con las 3 cargas en mi haber, obtendría bajas que equilibraran mi inferioridad numérica y que en el combate a largo plazo, mis mejores características marcaran la diferencia. Pero no, se me cayeron los dados y a Javi hubo un turno que le salió todo.

    En resumen, 4 bajas, incluyendo al magister y un poseido, por lo que Kevin grita retirada. Y en este punto, aunque parezca increíble, todo fue a peor… Los dos héroes resultan muertos 🙁 🙁

    Pero la vida sigue… Los Dioses Oscuros han querido que el astuto Kevin lidere a los desolladores para su mayor gloria y bajo su cruel liderazgo conquistaremos las calles de Mordheim.

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